Relaciones
Nos habíamos quedado en noviembre de 2003.
La muerte del abuelo abrió una caja de Pandora que reordenó a la familia. La abuela se vino a vivir con nosotros a Barcelona. Todo amor. Siempre austera. Lo que aprendí de ella pertenece a esa categoría de deudas que uno sabe, desde el principio, que nunca podrá saldar. ¿Steve Jobs? ¿Kant? Mi gurú es ella.
Durante aquellos meses me refugié en el trabajo. Los blogs comenzaban a emerger. Empezamos a crear iniciativas pioneras. Ahí descubrí el poder de la comunidad, agrupada bajo el concepto de blogosfera hispana. El Cluetrain Manifesto se convirtió en la Biblia para cualquiera que quisiera emprender online. Los dos primeros puntos: «Los mercados son conversaciones. Los mercados son personas, no perfiles».
Hoy es evidente que lo abierto gana a lo cerrado. Seguiré repitiendo cada vez que pueda. Los mercados son nodos de redes interconectadas que nos exigen ser mejores para gestionar la velocidad, la escala, la disrupción... ¿La distopía inevitable?
Durante esa época también se instauró el mantra del customer-centric, promovido por Bezos: ser la compañía que mejor cuida al comprador. Busca el botón de cancelar Prime.
Prefiero ser relationship-centric. Ser agente de prosperidad más allá del cliente.